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Sufrió prejuicios y desilusiones, pero un hit ajeno la salvó: el drama de Natalie Imbruglia antes de la fama

La historia de cómo “Torn” llegó a las manos de Natalie Imbruglia es el clásico relato de que algunas cosas suceden cuando se está en “el lugar y momento adecuados”. Sin embargo, su ent...

Sufrió prejuicios y desilusiones, pero un hit ajeno la salvó: el drama de Natalie Imbruglia antes de la fama

La historia de cómo “Torn” llegó a las manos de Natalie Imbruglia es el clásico relato de que algunas cosas suceden cuando se está en “el lugar y momento adecuados”. Sin embargo, su ent...

La historia de cómo “Torn” llegó a las manos de Natalie Imbruglia es el clásico relato de que algunas cosas suceden cuando se está en “el lugar y momento adecuados”. Sin embargo, su entorno parecía no estar acorde con lo que ocurriría después. La actriz australiana tenía 17 años cuando, a principios de la década de los noventa, se hizo mundialmente conocida al interpretar a Beth Brennan en las temporadas 8 y 9 de la telenovela Neighbours. Aquel éxito no fue fácil: sus padres no estaban muy de acuerdo con que se dedicara a la actuación. “Mis padres no eran para nada partidarios de la escuela de artes escénicas, todo lo contrario. Me decían: ‘La vida puede ser decepcionante, calmate, no tengas expectativas demasiado altas’. Y yo pensaba: ‘¡No, quiero ser una estrella!’, comentó en 2021 a The Line of Best Fit, una de las revistas de música más importantes y respetadas del Reino Unido.

Aquello no fue un impedimento. Su pasión por la música la llevó a estudiar danza escocesa desde los tres años. A sus cinco, Imbruglia ya había pisado un escenario, pero con el tiempo, al darse cuenta de que no estaba a la altura para ser primera bailarina, decidió abrir sus horizontes. “Debe haber muchísimas grabaciones mías por ahí que me dan muchísima vergüenza”, agregó en diálogo con el mismo medio. Además, indicó que los concursos de talentos en centros comerciales se transformaron en su nuevo pasatiempo hasta que regresó a Sídney, donde comenzó sus estudios en el McDonald College, una escuela especializada en artes creativas e interpretativas.

Al ver que el resto de sus compañeros triunfaban como actores, Imbruglia quiso ir por más: se tomó un tren, llegó hasta el centro de la ciudad y fue en busca de un representante. Así fue que poco después comenzó a trabajar de extra en algunas producciones, lo que la empujó a formar parte del elenco de la ficción con la que su vida cambiaría de la noche a la mañana. Pese a que en Neighbours su interpretación logró cautivar al público, decidió enfocarse en su carrera como cantante. Así fue que en 1994 armó las valijas y dejó Australia para instalarse en Londres.

Imbruglia, que en ese entonces tenía 19 años, llegó a Londres con un objetivo claro: despegarse de su personaje de ficción para triunfar en la música. Pero el destino no la recibió de la mejor manera, ya que al llegar, la burocracia del Reino Unido le puso un freno: no tenía la visa correspondiente para “trabajos comunes”. Es que, como su estatus migratorio estaba ligado a su condición de artista, no podía desempeñarse en otros rubros que le permitieran asentarse mientras intentaba golpear puertas en la industria musical.

Desempleada durante casi dos años , entró en una profunda depresión. Aun así, la suerte de estar en “el lugar y momento adecuados” la llevó a coincidir en unas vacaciones en Ibiza con el productor y periodista Sean Borg. Tras escuchar los deseos de la cantante en la playa, organizó su regreso a Londres y le consiguió una presentación formal con la mánager Anne Barrett, quien cambió el rumbo de su carrera para siempre.

El cuaderno escolar que transformó su vida

La mudanza de Imbruglia a Londres no había sido como esperaba. Sin embargo, un viejo cuaderno escolar se convirtió en el refugio donde plasmó cada una de sus frustraciones, las mismas que terminaron convirtiéndose en canciones. Al reunirse con Barrett en 1996, la joven le mostró esas hojas repletas de ideas, letras y poesías. El impacto en la representante fue inmediato: vio en ella un talento crudo y genuino que no podía dejar pasar.

Luego de quedarse fascinada con las anotaciones, Barret se contactó con Phill Thornalley, músico, compositor y productor discográfico inglés, quien vio en ella a la persona indicada para que pusiera su voz en “Torn”, la canción que él mismo produjo y coescribió.

Pero aquella melodía cargada de melancolía y desamor no era una hoja en blanco. “Torn” arrastraba su propio historial de intentos fallidos: había sido escrita originalmente en 1993 por los miembros de la banda de rock alternativo Ednaswap (junto a Thornalley) y grabada primero en danés por la cantante Lis Sørensen, y luego por el propio grupo estadounidense, sin lograr captar la atención del público. La canción esperaba pacientemente a su intérprete definitiva.

Cuando Imbruglia entró al estudio, no solo llevó su técnica vocal, sino también el peso emocional de sus últimos dos años de desilusión y soledad. Esa fragilidad fue el ingrediente secreto, ya que al cantar el famoso verso “I’m cold and I am shamed, lying naked on the floor” (“Tengo frío y estoy avergonzada, tirada desnuda en el suelo”), la cantante no estaba actuando, sino evocando su propia realidad reciente. Su interpretación transformó un tema de rock alternativo en una pieza de pop perfecta y desgarradora.

El resultado de esa sesión de grabación superó cualquier expectativa. Lanzado en octubre de 1997 como el sencillo debut de su álbum Left of the Middle, “Torn” se convirtió de inmediato en un hit: lideró el ranking de reproducción radial en los Estados Unidos durante 11 semanas consecutivas en 1998, logró posicionarse en la cima también de los éxitos de radios británicas como Greatest Hits Radio mientras que en la actualidad también mantiene su popularidad, por ejemplo en Spotify supera los 1150 millones de reproducciones.

¿Solo una cara bonita?

En 1998 ganó el premio MTV Video Music Award en la categoría a mejor artista nuevo y un año más tarde la canción obtuvo una nominación a los Grammy, en los que compitió en la categoría de mejor interpretación vocal pop femenina, aunque finalmente la estatuilla fue otorgada a Céline Dion por “My Heart Will Go On”.

¿Cómo se siente estar en la cima del mundo, pero sentir que no pertenecés ahí? Detrás de los focos y los premios, la realidad de Imbruglia era una constante batalla contra los prejuicios de una industria musical que, en pleno auge de los noventa, insistía en reducirla a “solo una cara bonita”. Esta presión mediática y el cuestionamiento constante sobre si su éxito se debía únicamente a su apariencia física no solo le generaban una profunda confusión e inseguridad, sino que la llevaron a desarrollar dismorfia corporal. Ante este panorama hipersexualizado, la artista decidió plantar bandera a través de su propia imagen: se plantó frente a las cámaras del icónico videoclip de “Torn” rechazando los vestidos y la ropa ajustada. Al elegir ropa holgada, forzó al público a desviar la mirada de su cuerpo para concentrarse, finalmente, en lo único que importaba: su voz y el desgarrador mensaje de la canción.

Ese pánico a la mirada ajena no era infundado; respondía al terror genuino de una joven que sentía que entraba a la industria con el prejuicio de su pasado a cuestas. Años después, la propia Imbruglia recordaría con total honestidad la preocupación que tenía ante la exposición absoluta: “Para ser honesta, a mí lo que más me preocupaba era que la gente me fuera a tirar tomates o algo así, porque yo era como la octava persona de Neighbours que estaba por sacar música. Así que me encontraba en un estado bastante aterrador, pensando: ‘¿Voy a ser aceptada?’. Y entonces, cuando ocurrió todo esto del éxito mundial, yo estaba como: ‘Bueno, esto está bastante bien, ¿no?’. Así que me tomó un minuto asimilar el éxito de ‘Torn’, pero estoy muy, muy agradecida y feliz de que haya sucedido”.

La vida después del éxito de “Torn”

Aunque después de debutar con Left of the Middle en 1997, Imbruglia lanzó cuatro álbumes más, aún es recordada mundialmente gracias a “Torn”. Sostenerse en la cima tras ese debut no fue una tarea sencilla, la necesidad de demostrar que no era un fenómeno de un solo éxito la llevó a recluirse para coescribir cada una de sus nuevas canciones en sus trabajos posteriores, buscando validar su identidad de cantautora frente a una crítica implacable.

Hoy, a la distancia, la relación de la artista de 51 años con su mayor hit mutó por completo. Esta reconciliación se traduce en su presente sobre los escenarios: Imbruglia se mantiene completamente activa, haciendo giras por teatros del Reino Unido y encabezando festivales en Europa y Australia, shows donde presenta los temas de su maduro álbum Firebird (2021) y celebra el repertorio que la vio nacer.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/sufrio-prejuicios-y-desilusiones-pero-un-hit-ajeno-la-salvo-el-drama-de-natalie-imbruglia-antes-de-nid20072026/

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