Tiene 17 años, es de Caballito y merienda con chicos que vivieron en la calle: “Los ayudo a pensar un futuro distinto”
Mi momento favorito de la Merienda de los Sueños es cuando festejamos los cumpleaños de los chicos. Para algunos es el único festejo que hacen en el año. Me hace feliz poder compartir ese momen...
Mi momento favorito de la Merienda de los Sueños es cuando festejamos los cumpleaños de los chicos. Para algunos es el único festejo que hacen en el año. Me hace feliz poder compartir ese momento tan lindo de la infancia, esa ilusión de soplar las velitas.
Yo siempre pude festejar mi cumpleaños. Por eso me impactó encontrarme con niños que nunca tuvieron esa posibilidad. Los chicos que vienen a la Merienda se perdieron de eso y de muchas cosas: vivir en la calle les robó gran parte de su infancia.
Desde que soy chica tengo conciencia de que hay realidades muy distintas a la mía, pero no lo entendí realmente hasta que fui voluntaria.
Vivo en Caballito con mi mamá y mi papá, ya terminé la secundaria y ahora en marzo empiezo a cursar Derecho en la UADE. Pero mi rutina cambia cuando llega el último domingo del mes y participo como voluntaria en la Merienda.
¿Qué es la Merienda de los Sueños? Es una tarde que compartimos una vez al mes con madres y niños que estuvieron en situación de calle. Es un programa de Amigos en el Camino, la ONG que los ayudó a salir de esa situación y busca seguir dándole acompañamiento a estas familias.
Conocí distintas historias de las personas que venían a la merienda y me di cuenta de que yo tengo una suerte increíble por lo que me tocó a mí. Me mueve la injusticia que siento cuando pienso en las situaciones que ellos tuvieron que atravesar.
De chica, yo siempre tuve todo. Si quería ir a terapia, si quería hacer baile, o si quería ropa o algún juguete, mis papás se ocuparon de que tuviera lo que necesitaba. Mientras yo me preocupaba por conseguir la muñeca que quería, muchos de estos niños tuvieron que preocuparse por conseguir comida para la noche. Si no lo hacían, se iban a dormir con la panza vacía. Vivieron una realidad muy cruel.
¿Qué habrán sentido la primera noche que durmieron en una plaza? Me imagino que habrán pasado frío, que no pudieron descansar, que no tenían un lugar donde ir al baño, no podían lavarse los dientes. ¿Sintieron que los miraban? Pienso que deben haberse sentido olvidados por la sociedad y se me rompe el corazón. ¿Cuántos días o meses habrán pasado de esa manera?
En CABA hay mucha gente viviendo en la calle, es algo que lamentablemente a veces uno llega a normalizar. Pero desde que estoy en la Merienda como voluntaria, cada vez que veo una persona en situación de calle me pregunto qué dificultades habrá atravesado, cuál será su historia de vida. ¿Se habrán quedado sin trabajo y sin la posibilidad de pagar un alquiler? ¿Tendrán un problema de salud mental y no pueden conseguir ayuda? ¿Estarán atravesados por el consumo problemático? ¿Tendrán problemas crónicos de salud que les dificulten conseguir un trabajo?
Hay muchos prejuicios y para mí el problema es que se construye un estereotipo alrededor de estas personas. Se dice que son vagos, que no se preocupan por sus hijos, que no les interesa buscar un futuro mejor. La realidad es que cada una de esas personas tienen una historia única, unas circunstancias particulares que los llevaron hasta esa situación. Lo único que tienen en común es que se quedaron sin oportunidades, sin ayuda, sin redes de contención.
Y una vez que están en la calle, es muchísimo más difícil salir adelante. ¿Cómo van a poder preocuparse por su futuro si tienen que luchar para conseguir comida y un lugar para descansar todos los días?
La oportunidad de vivir su infanciaUna vez que salen de esa situación desesperante, siguen necesitando ayuda y oportunidades para armar esas redes de contención que les faltan. Por eso es tan importante el espacio de la Merienda.
Hay chicos de todas las edades. Los más chiquitos, que son la mayoría, tienen entre 4 y 11 años. Siempre están jugando, corriendo de acá para allá, pintando o con juguetes en la mano. Los más grandes son más tranquilos, se quedan sentados charlando, igual que las madres, que aprovechan para hablar entre ellas.
En los encuentros compartimos un almuerzo y una merienda. Les entregamos a las madres bolsones de comida, ropa, elementos de higiene, cualquier cosa que les pueda faltar. En Navidad y en el Día del Niño los chicos también se llevan juguetes. También hay actividades, talleres de lectura, manualidades y juegos. Pero es mucho más que eso: la idea es que los chicos tengan un espacio para vivir su infancia, jugar, ser chicos.
Por eso creo que es tan importante que festejemos los cumpleaños, para que disfruten de ese momento tan lindo de su niñez. En todos los encuentros armamos una mesa con tortas para los cumpleañeros. Son de dulce de leche y chocolate, con chispitas de colores, festivas.
Yo cumplo en marzo y el año pasado lo celebré con los chicos en la Merienda. Todos suben a soplar las velitas, no importa si son chicos, madres o voluntarios.
Cuando terminamos de cantar el feliz cumpleaños, una nena me dio un abrazo, otra se acercó a ofrecerme un caramelo. Me emociona que ellos se involucren de esa manera, que te hagan parte de su celebración. Me hace feliz poder compartir con ellos ese momento tan lindo de la infancia.
Pensar en el futuroUno de los requisitos que hay para que puedan formar parte del programa es que los chicos vayan a la escuela, que no abandonen el estudio, ya sea primaria, secundaria e incluso el jardín. Desde la Merienda les dan apoyo escolar, con útiles o cualquier cosa que necesiten.
Ellos no solo se van con la experiencia de esa tarde y un bolsón de comida todos los meses, sino que se llevan el compromiso de recibir una educación que a ellos después los va a ayudar a salir adelante. Les da una oportunidad que antes, cuando vivían en la calle, no tenían.
Ser voluntaria me hizo abrir los ojos y ver que, apenas tienen la oportunidad, empiezan a pensar en el futuro y tienen muchas ganas de progresar.
Cuando salgo de la Merienda, quedo cansada. Pero es un buen cansancio, porque siento que ayudé a los chicos a pensar en la posibilidad de un futuro distinto, y eso me llena.
Más informaciónAmigos en el Camino es una ONG que ayuda a personas en situación de calle en CABA.
Podés contactarlos por WhatsApp al 11 3910 2998 o por mail a amigosenelcamino@gmail.com.Si querés contribuir con una donación, podés hacerlo a través de este linkSi querés conocer más sobre la Merienda de los Sueños, podés revisar su perfil en Instagram