Trump amenaza con abandonar la OTAN: cómo es el procedimiento para que EE.UU. salga de su principal alianza militar
NUEVA YORK.– El presidente norteamericano, Donald Trump, dijo qu...
NUEVA YORK.– El presidente norteamericano, Donald Trump, dijo que considera firmemente la posibilidad de retirar a Estados Unidos de la OTAN, intensificando sus críticas a los aliados europeos y dejando al descubierto una brecha más amplia en la alianza transatlántica, esta vez por la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Sin embargo, el mandatario norteamericano no puede decidir unilateralmente la salida de Washington de la Alianza Atlántica, ya que una ley de 2024 –impulsada por los entonces senadores Tim Kaine y Marco Rubio, actual secretario de Estado norteamericano– establece que cualquier decisión presidencial en ese sentido debe contar con la autorización de dos tercios del Senado o ser aprobada mediante una ley del Congreso.
Aunque las declaraciones de Trump sobre una posible salida de la OTAN se remontan a varios años atrás, los comentarios que hizo al medio británico The Telegraph, publicados el miércoles, fueron algunos de los más claros y despectivos hasta ahora, lo que sugiere que la fractura se ha profundizado quizá hasta un punto de no retorno.
Cuando se le preguntó si reconsideraría la pertenencia de Estados Unidos a la alianza después de que termine la guerra contra Irán, Trump respondió: “Ah sí, diría que eso está más allá de toda reconsideración”.
El procedimiento estándarLa norma que regula la salida de la alianza fue aprobada en el marco del National Defense Authorization Act (Ley de Autorización de la Defensa Nacional) de 2024, promulgado por Joe Biden.
Además de impedir que el presidente actúe en solitario, la sección 1250A establece que el comandante en jefe debe consultar a las comisiones de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes y del Senado “en relación con cualquier iniciativa destinada a retirar a Estados Unidos” de la alianza, y debe notificar a dichas comisiones “cualquier deliberación o decisión” sobre la retirada “lo antes posible y, en ningún caso, más allá de 180 días antes de iniciar el proceso”.
Sin embargo, expertos consideran que Trump podría intentar sortear al Congreso y reivindicar su autoridad en política exterior. En ese caso, el Congreso podría recurrir a la Justicia.
A lo largo de los años, la Corte Suprema norteamericana ha reconocido que el poder legislativo desempeña un papel en la política exterior, pero también ha señalado que los conflictos entre los distintos poderes del Estado suelen resolverse mejor en el ámbito político que en el judicial.
Incluso si el máximo tribunal interviniera, no está claro cuál de las partes prevalecería. El Congreso nunca ha impugnado directamente en los tribunales a un presidente por retirarse de un tratado.
Además, la Constitución estadounidense reconoce expresamente la autoridad del presidente para negociar tratados, aunque no detalla los mecanismos para abandonarlos.
En caso de una eventual salida de la OTAN, Estados Unidos se enfrentaría a una situación paradójica. Según el artículo 13 del tratado, un país puede abandonar la alianza un año después de notificar su decisión al gobierno norteamericano, que a su vez debe informar a los demás miembros.
El peso norteamericanoSi observamos el gasto militar total de la Alianza Atlántica según datos de 2025, el 60% proviene de Estados Unidos –equivalente a 980 millones de dólares–, en comparación con los 657 millones de dólares de Europa y Canadá, que juntos aportan el 40% restante.
Las cifras exactas varían con el tiempo, pero, según el mismo informe, Estados Unidos mantiene aproximadamente 90.000 soldados en Europa, desplegados en más de 40 bases, desde Groenlandia hasta Turquía. La mayoría se concentra en Europa central, especialmente en Alemania, Italia, Polonia y el Reino Unido.
Alemania, en particular, representa el núcleo de la red estadounidense en el viejo continente, con aproximadamente 50.000 soldados distribuidos en siete instalaciones. Ramstein se considera la base aérea estadounidense más importante en el extranjero y constituye un centro logístico clave y un núcleo para varios centros de mando.
En Italia hay 13.000 soldados, en Polonia 14.000, en el Reino Unido 10.000, en España 4000 y en Rumania aproximadamente 2000.
En Europa existen nueve guarniciones del Ejército de los Estados Unidos: cinco en Alemania, una en Bélgica, una en Italia, una en Polonia y dos en el Mar Negro, en Rumania y Bulgaria. Francia, sin embargo, no alberga ninguna base y opera un sistema de disuasión nuclear independiente.
La Armada norteamericana, por su parte, tiene su cuartel general en Nápoles. Muchas de estas bases son interoperables con la OTAN, lo que significa que las tropas estadounidenses colaboran con los estados aliados para garantizar la cohesión entre procesos, tecnologías, redes de información y personal.
Las fuerzas de Estados Unidos también gestionan el arsenal nuclear en Europa. En los primeros años de la Guerra Fría, Estados Unidos estableció un programa de reparto nuclear a través de la OTAN, y actualmente se cree que alrededor de un centenar de bombas B–16 –armas tácticas de pequeño calibre– están almacenadas en Bélgica, Italia, los Países Bajos, Alemania y Turquía.
Sin embargo, nadie puede utilizar estas armas sin la autorización de Washington.
Agencias ANSA y AP