Trump cancela la transmisión en vivo de la ejecución de Nidal Hasan, el autor de la masacre de Fort Hood
WASHINGTON.- A menos de un mes de las elecciones de mitad de término, el presidente norteamericano, ...
WASHINGTON.- A menos de un mes de las elecciones de mitad de término, el presidente norteamericano, Donald Trump, afirmó el jueves que el Pentágono ya no tiene previsto transmitir en directo por internet la ejecución por pelotón de fusilamiento de Nidal Malik Hasan, el autor del tiroteo en la base militar de Fort Hood, después de que el anuncio recibiera críticas tanto de republicanos como de demócratas.
Trump dijo en redes sociales que mostrar públicamente la ejecución “podría haber sido un poderoso elemento disuasorio para que el mundo viera cómo Estados Unidos trata a terroristas y escoria como Hasan”. Sin embargo, agregó que “personas muy buenas y bienintencionadas preferirían no verlo morir, ni a través de una transmisión en directo ni mediante ningún otro dispositivo visual”.
El presidente norteamericano señaló que la ejecución, prevista para el 3 de diciembre, podrá ser presenciada en persona por los familiares directos de las víctimas, “si así lo desean”.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, había afirmado que la ejecución sería pública. El Pentágono había anunciado que se transmitiría en directo por internet. Tanto republicanos como demócratas condenaron esos planes y algunos advirtieron que las imágenes podrían fomentar la radicalización. El vicepresidente JD Vance dijo que no vería la ejecución.
La masacre de Fort HoodHasan, un exmayor y expsiquiatra del Ejército de Estados Unidos, fue declarado culpable en un juicio militar de haber matado a tiros a 13 personas en la base militar de Fort Hood, en Texas, en 2009. Musulmán nacido en Estados Unidos y de origen palestino, Hasan fue condenado a muerte por un jurado militar en 2013 por perpetrar el tiroteo masivo inspirado por Al-Qaeda.
El exmilitar abrió fuego contra decenas de personas en el Centro de Procesamiento de Preparación de Soldados de Fort Hood, en el estado de Texas, donde numerosos militares realizaban trámites y controles antes de ser enviados al extranjero, especialmente a Afganistán.
Además de los fallecidos, unas 32 personas resultaron heridas. Doce de las víctimas fatales eran militares, al igual que buena parte de los heridos. El atacante utilizó una pistola equipada con una mira láser y, según los testimonios recogidos durante el proceso judicial, gritó “Allahu akbar” —“Dios es grande”— antes de empezar a disparar.
El ataque terminó cuando una agente de la policía civil de la base consiguió herirlo de bala. Hasan sobrevivió, pero quedó parcialmente paralizado.
Durante el juicio militar, el expsiquiatra reconoció su responsabilidad en la matanza y sostuvo que había decidido cambiar de bando en lo que describía como una guerra contra el islam.
El detenido afirmó que su intención era impedir que los soldados norteamericanos fueran a Afganistán a matar a sus compatriotas musulmanes y les dijo a los miembros del jurado que las pruebas demostrarían que él era el autor de los disparos. También se conoció que el propio Hasan debía ser desplegado en Afganistán a finales de noviembre de 2009.
En 2013, un tribunal militar lo declaró culpable de asesinato premeditado y tentativa de asesinato y lo condenó a muerte. Hasan, que asumió su propia defensa durante el proceso, permanece desde entonces bajo custodia militar.
Un método excepcionalEl fusilamiento es uno de los métodos de ejecución menos utilizados en Estados Unidos. Actualmente está permitido en un número reducido de estados, entre ellos Idaho, Oklahoma, Utah, Carolina del Sur y Mississippi.
Según el Death Penalty Information Center, en 2025 tres condenados fueron ejecutados mediante este procedimiento en Carolina del Sur. Antes de esos casos, solo se habían registrado tres fusilamientos en el país desde 1977, todos en Utah.
Pero la decisión de transmitir una ejecución en vivo introdujo una controversia diferente, relacionada con la exposición pública de la pena de muerte y los límites del castigo estatal.
Los antecedentes sobre la aceptación social de este tipo de transmisiones son escasos. En una encuesta realizada por el Pew Research Center en abril de 2001, cuando se debatía la ejecución de Timothy McVeigh, responsable de un atentado en Oklahoma City, el 73% de los estadounidenses se manifestó en contra de televisar el procedimiento, mientras que apenas el 24% se mostró a favor.
Agencias AP, AFP y Reuters