Un “Baldazo” de agua fría
El baldazo de agua helada llegó justo ahora que la cultura matera vive su mejor momento, aunque en este caso habría que decir de agua caliente. A tres meses del Mundial, la yerba brasileña Baldo...
El baldazo de agua helada llegó justo ahora que la cultura matera vive su mejor momento, aunque en este caso habría que decir de agua caliente. A tres meses del Mundial, la yerba brasileña Baldo cerró un acuerdo con la Asociación del Futbol Argentino para convertirse en sponsor oficial de la Selección. Toro en rodeo propio, torazo en rodeo ajeno.
A muchos los sorprendió, pero si lo pensamos, era bastante obvio que esto podía pasar. Desde hace un tiempo, varios jugadores de la albiceleste se muestran consumiendo la marca y en el Mundial de Qatar ya se los había visto con otro producto del grupo Baldo en la canasta matera: Canarias, la más tomada de Uruguay y con creciente presencia en el mercado argentino.
La jugada comercial generó indignación en las regiones yerbateras del país y mucha ironía en las redes sociales. El diputado misionero del Frente Renovador Juan Szychowski fue aún más lejos y presentó un proyecto de comunicación para que el Gobierno intervenga y le exija a la AFA que cancele el patrocinio. “La identidad de una nación no se negocia, no puede ser parte de un contrato. La camiseta de la Selección debería llevar la propaganda de productos nacionales y más aún en el caso de la yerba mate, donde competimos mundialmente con Brasil y Paraguay”, evaluó el legislador para justificar su insólito pedido.
Lo que dice es algo que en el fondo ya sabemos y que nadie en ese terruño puede desconocer: no somos los dueños exclusivos del mate. La Argentina y Brasil se disputan el liderazgo mundial en producción y exportaciones, mientras que Uruguay tiene el mayor consumo per cápita y en Paraguay la infusión está muy identificada con la identidad nacional por sus raíces guaraníes.
Si uno mira la historia, tampoco es tan raro. Brasil emergió como un gran productor luego de la Guerra de la Triple Alianza y, a fines del siglo XIX, el 90% de la yerba consumida en la Argentina tenía ese origen. El mate es, además, tal como lo conocemos hoy en día, el resultado de un puente entre dos mundos: Europa y América. El mate es autóctono, la pava fue traída por los europeos y la bombilla es una innovación conjunta que no existía en ninguno de los dos continentes antes de la llegada de los españoles. Mi propia afición al mate tiene algo de eso: curiosamente, fue mi madre gallega la que me transmitió el gusto por esta bebida.
El ambiente matero local está en plena efervescencia. Hay, por ejemplo, cada vez más youtubers que crean contenido sobre el tema, un boom de cursos de sommelier de mate y nuevos libros sobre la temática. Se podría sumar la realización de encuentros como Expo Mate, que se hará este fin de semana, y el primer Mundial de la Yerba Mate, que se desarrollará del 5 al 7 de junio en el Museo del Mate.
Quizás por eso el batacazo brasileño hace más ruido. Pero puede ser solo el comienzo: con la apertura de la economía, el consumidor argentino tiene hoy acceso, como nunca antes, a las marcas de yerba extranjeras.
Paradójicamente, este auge convive con la crisis de miles de productores y cosechadores de la hoja verde (los tareferos) que, sin valores de referencia, sufren la baja de precios de la yerba mate y, por lo tanto, de sus ingresos, lo que los lleva a protestar en las rutas misioneras y hace que algunas marcas no estén llegando a Buenos Aires. Además, el panorama es ambiguo: las exportaciones batieron un récord histórico, pero al mismo tiempo el consumo interno cae.
“Chiqui Tapia nos dio un tiro en las patas”, resumió el productor Héctor Dingler. Pero acá surge una pregunta incómoda: ¿hasta qué punto no es la industria yerbatera argentina la que se autoinflige el daño con su falta de visión estratégica? La desunión de los eslabones de la cadena y la escasa pericia marketinera del país ya son marca registrada. Al final, es más fácil enojarse con el que entra que preguntarse por qué dejamos la puerta abierta.
Fuente: https://www.lanacion.com.ar/cultura/un-baldazo-de-agua-fria-nid20052026/