Un funeral con apenas dos asistentes: el último deseo de David Hockney
A poco más de una semana de ...
A poco más de una semana de la muerte de David Hockney, uno de los artistas británicos más influyentes de los siglos XX y XXI –el más caro en vida, luego de Jeff Koons– se conocieron detalles de su despedida final. Lejos de los homenajes multitudinarios que suelen acompañar las despedidas de las grandes figuras de la cultura, el pintor tuvo un funeral privado al que asistieron únicamente dos personas, en cumplimiento de un deseo que había expresado en vida.
Según confirmó su representante, Erica Bolton, la ceremonia se realizó en secreto y contó solamente con la presencia de Jean-Pierre Gonçalves de Lima, pareja y colaborador de Hockney durante más de cuatro décadas, y de Richard Hockney, sobrino nieto del artista y fotógrafo. Aunque no trascendió la fecha exacta, el funeral tuvo lugar pocos días después de su fallecimiento, ocurrido el pasado 11 de junio a los 88 años en su residencia de Londres.
La discreción del entierro no sorprendió a quienes conocían de cerca al artista. Aunque durante décadas fue una de las figuras más populares del arte contemporáneo, Hockney siempre mantuvo una relación distante con las formalidades y los reconocimientos oficiales. En 1990 rechazó el título de Caballero que le ofrecía la reina Isabel II, quien lo condecoró finalmente en 2012 con la orden de mérito del Imperio Británico. Como había explicado oportunamente a la prensa inglesa, no le interesaban los premios ni las distinciones y valoraba más las relaciones personales que los honores oficiales.
Mientras museos, galerías y artistas de todo el mundo multiplicaban los homenajes tras conocerse la noticia de su fallecimiento, la despedida se desarrolló en la intimidad más absoluta. “Eso era exactamente lo que él quería”, aseguró Bolton al dar a conocer los detalles de la ceremonia.
Nacido en Bradford, en el norte de Inglaterra, en 1937, Hockney fue una de las figuras centrales del llamado pop art británico, aunque su producción excedió ampliamente cualquier etiqueta. A lo largo de más de seis décadas de carrera desarrolló una obra caracterizada por el uso vibrante del color, la experimentación y una mirada singular sobre el paisaje, el retrato y la vida cotidiana. Pinturas como A Bigger Splash, Portrait of an Artist (Pool with Two Figures) o Mr and Mrs Clark and Percy se convirtieron en imágenes emblemáticas del arte contemporáneo.
En los años de la pandemia continuó trabajando de manera intensa desde su residencia en Normandía y luego en Londres. Lejos de aferrarse a los métodos tradicionales, incorporó nuevas tecnologías a su práctica artística y produjo dibujos realizados en iPad, instalaciones inmersivas y obras digitales que ampliaron los límites de su producción.
La intimidad del funeral, sin embargo, no significará la ausencia de homenajes públicos. Su representante adelantó que ya se preparan celebraciones de mayor escala para recordar su legado monumental: durante su vida Hockney produjo unas 35.000 obras entre pinturas, dibujos, grabados, fotografías y trabajos digitales. Los actos comenzarán en Londres durante la primavera de 2027 y continuarán en otros lugares estrechamente ligados a su vida, entre ellos Yorkshire, París y Los Ángeles.