Una chica de 17 años fue acusada de instigar a su novio a matar a una compañera de colegio
“Usted ya sabía que yo mataba. Si se cuenta desde la primera vez, maté unas 12 veces. Con esta, 13. Bebé hermoso, no tienes por qué tenerme miedo corazón, yo mato, pero jamás te dañaré ni...
“Usted ya sabía que yo mataba. Si se cuenta desde la primera vez, maté unas 12 veces. Con esta, 13. Bebé hermoso, no tienes por qué tenerme miedo corazón, yo mato, pero jamás te dañaré ni siquiera un pelo a ti, bebé de papi”, escribió el 14 de julio pasado un adolescente, de 16 años, a su novia.
El mensaje fue para los investigadores la confirmación de que estaba decidido a concretar el femicidio de Cecilia Lazcano, también de 16 años. Dos días después, esa adolescente fue asesinada.
En las últimas horas, a partir de este mensaje y otras pruebas, una menor de 17 años quedó formalmente imputada de ordenar el femicidio de Lazcano, ocurrido en la localidad de Alvear, en Corrientes. El adolescente, de la misma edad de la víctima y novio de la acusada, fue el autor material del asesinato que conmocionó a la provincia.
Los investigadores no descartan la posibilidad de que el femicidio de Cecilia hubiera sido parte de una sobreactuación de un juego en red. Debido a que los sospechosos son menores, sus identidades se mantendrán en reserva.
“No te creo, pero me da miedo. Y mala espina. Todas esas veces que me dijiste que habías hecho eso pensaba que quizás mentías”, respondió la menor acusada y novia del señalado asesino.
La víctima, el presunto autor material y la supuesta instigadora concurrían al mismo colegio secundario. Cecilia fue asesinada el 16 de julio pasado. Por el femicidio fue detenido un compañero de la escuela Doctor Mamerto Acuña. Actualmente, está preso en el Centro de Contención Juvenil de la capital correntina. Mientras que la novia del asesino fue acusada de ser la presunta coautora intelectual del crimen.
Si bien, la adolescente, que estudia en el quinto año del mencionado colegio, no fue detenida, fue obligada por la Justicia a mudarse a Santo Tomé, con prohibición de acercamiento a la localidad de Alvear. Además, la menor deberá cambiar de escuela.
Indignados por la decisión de una jueza de Garantías de Corrientes de no ordenar la detención de la acusada de ser la autora intelectual del homicidio de Cecilia, los vecinos de Alvear realizaron una marcha para reclamar que se ordene que la imputada quede presa.
Si bien hasta el momento, los investigadores judiciales, no lograron establecer cuál fue el móvil del femicidio de Cecilia, en los últimos días se abonó la sospecha de la “influencia de los juegos en red y que el autor material y la instigadora no hayan distinguido la realidad de la cuestión lúdica”, según señaló uno de los responsables de la pesquisa.
Esta presunción sobre el móvil del femicidio se habría fundado en la sobreactuación que expuso el asesino en la conversación con su novia: “Usted ya sabía que yo mataba bebé mío si se cuenta desde la primera vez maté unas 12 veces, con esta, 13”. Aunque en Alvear no existen antecedentes de un homicida con esas características.
Además de reclamar por la detención de la supuesta coautora intelectual, los familiares de la víctima indicaron que hubo más responsables. Señalan que dos mayores habrían estado involucrados en el homicidio de Cecilia.
Dicha hipótesis tuvo su origen en los mensajes encontrados en el celular del autor material, en los que se menciona grabar y fotografiar el femicidio de Cecilia y mandarle las imágenes a alguien.
Otro de los elementos que fundaron la participación de más personas está relacionado con la conducta desarrollada por el padre de la instigadora. Se trata de un sargento que se desempeña en la División Inteligencia de la policía de Corrientes y habría borrado pruebas que comprometen a su hija.
El padre de la acusada habría contado con varios días para eliminar rastros, según la mirada de los investigadores. Al principio, la muerte de Cecilia fue investigada como un caso de “averiguación de causales de muerte”. El hallazgo de lesiones autoinfligidas en los brazos de la menor, de vieja data, abonaron la hipótesis de que la adolescente se habría quitado la vida.
Sin embargo, veinte días después, el foco de la investigación cambió. A partir del hallazgo de una serie de mensajes y de las imágenes de cámaras de seguridad se determinó que Cecilia fue asesinada por un compañero de cuarto año. Casi un mes después, el foco de la pesquisa se posó en la posibilidad de que la novia del compañero de colegio de la víctima hubiera sido la instigadora del femicidio.
El ataque fue brutal. Cecilia, malherida e imposibilitada de hablar porque la puñalada en el cuello le cortó la tráquea, golpeaba las puertas de las viviendas situadas frente a la estación. Nadie la ayudó. Con cada paso que daba perdía más sangre. El corte en la garganta no llegó a matarla en el acto, pero le causó una hemorragia imparable que dejó un rastro de sangre desde el terreno en el que fue agredida hasta la vivienda en la que decidió pasar su anillo por debajo de la puerta para que la dueña de casa se convenciera de que era una mujer que necesitaba ayuda.
Entonces, la vecina alertó a la comisaría local. Los efectivos de la seccional de Alvear encontraron a la menor en la puerta de la casa de la vecina. Primero fue llevada en ambulancia al hospital de Alvear y después, a Santo Tomé, a 89 kilómetros.
Luego, debido a que había perdido mucha sangre, fue trasladada al hospital de la capital de Corrientes, donde falleció. Cuando los policías lograron identificar a la menor, comunicaron a los padres sobre el hallazgo de la adolescente. Ante el hallazgo de lesiones autoinflingidas de antigua data en los brazos de la menor, los investigadores abonaron la presunción de que pudo tratarse de un suicidio.
Esta sospecha se fundó en que, además del corte en el cuello, el cuerpo de Cecilia tenía una herida cortante en una muñeca. Sin embargo, los forenses concluyeron que las heridas en el cuello y la muñeca que causaron la muerte no correspondían a lesiones provocadas por la víctima, sino que fueron causadas por un agresor.
Al reconstruir cómo fueron las últimas horas de Cecilia, el padre dijo que la noche que la mataron su hija fue a la casa de una amiga. Cuando los policías le preguntaron a esta joven sobre Cecilia, la menor dijo que la víctima estuvo en su casa, pero, durante la madrugada salió para encontrarse con un joven.
Con estos datos, los policías se dirigieron a la casa del adolescente, amigo de la víctima, quien explicó que no llegó a encontrarse con Cecilia. Además, mostró su celular. En el teléfono había varios mensajes borrados. Los policías le preguntaron por qué eliminó los mensajes y el menor respondió: “tengo novia y es un poco celosa”.
Al recuperarse parte del contenido eliminado, quedó expuesta la maniobra criminal de los adolescentes ahora imputados por el asesinato. “Todos se comieron el verso de que era un suicidio. Se levantó y todavía se mueve”, expresó el acusado de ser el autor material del femicidio en un mensaje que le mandó a su novia.