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Una psicóloga reveló por qué enero implica un mes donde nos exigimos menos más allá de las vacaciones

El inicio de febrero marca un punto de inflexión en la psicología de los argentinos. Tras el alivio que suele representar el primer mes del año, la transición hacia el resto del calendario esco...

Una psicóloga reveló por qué enero implica un mes donde nos exigimos menos más allá de las vacaciones

El inicio de febrero marca un punto de inflexión en la psicología de los argentinos. Tras el alivio que suele representar el primer mes del año, la transición hacia el resto del calendario esco...

El inicio de febrero marca un punto de inflexión en la psicología de los argentinos. Tras el alivio que suele representar el primer mes del año, la transición hacia el resto del calendario escolar y laboral introduce una carga de presión que impacta directamente en el bienestar emocional.

La psicóloga Sol Rivera visitó los estudios de LN+, donde explicó que “enero funciona como un paréntesis emocional”: un período donde las personas se permiten una flexibilidad inusual y reducen los niveles de autoexigencia.

Enero sin fin

“Febrero es el domingo”, manifestó Rivera. Esta analogía con el último día del fin de semana no es casual. En palabras de la especialista, “así como el domingo por la tarde suele estar teñido por la anticipación de las obligaciones, febrero representa la antesala del regreso a los ‘automatismos’”.

Desde el prisma de la psicóloga, “volver implica, para la mayoría, retomar la obligación de ser productivo, de rendir y de hacer, dejando atrás ese recreo del ciclo escolar y social que se está acabando”.

Para Rivera, este proceso no es simplemente un cambio de fecha, sino que conlleva un “micro duelo de los hábitos”.

Qué pasa en las vacaciones

En su visita a los estudios de LN+, la psicóloga resaltó que “durante las vacaciones, el individuo se permite habitar el tiempo de una forma más presente, despojado de las exigencias del reloj y la eficiencia”.

Esta desconexión es tan potente que incluso quienes no interrumpen sus tareas laborales durante enero perciben una atmósfera distinta.

“La prueba está en quienes seguimos trabajando en enero y nos sentimos distintos”, señaló la profesional, sugiriendo que el entorno social más relajado influye en la percepción individual del esfuerzo.

Porqué cuesta tanto volver

Uno de los puntos críticos en este retorno a la normalidad es la gestión de los límites, especialmente en lo que respecta a la tecnología.

“Los primeros que no nos animamos a poner el límite somos nosotros”, afirmó Rivera, en relación a que la inmediatez en la respuesta a los mensajes de texto o llamadas retroalimenta un ciclo de demanda constante.

“Entonces, la reacción del otro le pertenece al otro”, remató.

El frenesí de los sin tiempo

En un mundo donde parece que “no hay tiempo para nada”, Rivera remarcó que debe haber “tiempo para todo”, lo cual requiere una organización orientada a la prevención y al disfrute.

“La gestión del tiempo tiene que ver con el vínculo con los demás, pero fundamentalmente con lo que cada uno quiere o no ver de su propia realidad”, subrayó la especialista.

“Se perdió el tema tiempo, no hay tiempo para nada, pero tiene que haber tiempo para todo. Tiene que ver con el otro y con lo que uno quiere o no ver. Prevenir para poder disfrutar”, concluyó Rivera.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/sociedad/una-psicologa-revelo-por-que-enero-implica-un-mes-donde-nos-exigimos-menos-mas-alla-de-las-nid31012026/

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