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Una simulación permite a los humanos experimentar lo que sufren los perros con los fuegos artificiales

El estruendo provocado por la pirotecnia ...

Una simulación permite a los humanos experimentar lo que sufren los perros con los fuegos artificiales

El estruendo provocado por la pirotecnia ...

El estruendo provocado por la pirotecnia genera una angustia profunda en los perros debido a diferencias biológicas fundamentales en su capacidad auditiva. Diversas investigaciones recientes, difundidas por el medio Dog-G8, explican los mecanismos detrás del miedo canino durante las festividades. La anatomía del perro permite una audición cuatro veces más sensible que la humana y el acceso a frecuencias inalcanzables para las personas.

Chris Maxted, director de Dog-G8, señala sobre este comportamiento: “Los perros experimentan los fuegos artificiales de forma muy diferente a los humanos porque su oído es mucho más sensible”. El experto añade que la capacidad de detectar sonidos a grandes distancias transforma una celebración distante en una amenaza inminente para la mascota. Esta percepción amplificada de los golpes, silbidos y vibraciones de baja frecuencia deja a los animales en un estado de vulnerabilidad absoluta. El problema se agrava cuando el perro desconoce el origen y la periodicidad de los estallidos, lo cual impide cualquier proceso de adaptación natural ante el fenómeno.

Los efectos del estrés resultan alarmantes en términos estadísticos: The Kennel Club informó que los reportes de mascotas extraviadas aumentaron un 81% durante la temporada de fuegos artificiales en 2023. Además, el 13% de los dueños confirmó intentos de huida por parte de sus perros ante el miedo irracional que sienten. El impacto emocional y físico llega a extremos trágicos, como el caso registrado en 2024 de una perra que murió tras padecer un ictus provocado por el pánico, o el desenlace fatal de un animal atropellado tras escapar de su hogar años atrás. Estos incidentes motivan reclamos sociales que solicitan medidas restrictivas sobre la venta de pirotecnia.

La sintomatología del estrés canino manifiesta señales claras: más allá de la huida, los perros exhiben jadeos intensos, bostezos frecuentes, agitación constante y desplazamientos erráticos por el hogar. Ante esta realidad, los especialistas recomiendan medidas de mitigación para reducir los niveles de ansiedad. La creación de un refugio seguro dentro de la vivienda, el uso de música para enmascarar los sonidos externos y el cierre de cortinas representan pasos básicos de protección. Asimismo, resulta fundamental anticipar los paseos diarios para evitar que el animal permanezca al aire libre durante las horas de mayor actividad pirotécnica. Los expertos sugieren además revisar los datos del microchip para facilitar el hallazgo del perro en caso de una fuga imprevista.

La desensibilización gradual mediante el uso de grabaciones a bajo volumen aparece como una estrategia útil antes de los eventos. A su vez, ofrecer golosinas o juguetes masticables distrae al animal del ruido ambiental. Los veterinarios aconsejan alimentar a la mascota temprano, ya que el miedo bloquea el apetito en los momentos de mayor tensión. La recomendación central insiste en mantener a los animales dentro de las casas y evitar bajo cualquier circunstancia la asistencia a espectáculos públicos de fuegos artificiales. La comprensión de esta sensibilidad auditiva transforma la manera en que los propietarios deben cuidar a sus animales durante las noches festivas, donde el bienestar del perro depende de la prevención adecuada antes de cada estallido inesperado.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/lifestyle/mascotas/una-simulacion-permite-a-los-humanos-experimentar-lo-que-sufren-los-perros-con-los-fuegos-nid03112026/

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