Una transformación crucial y acelerada
Uno de los mayores desafíos de la Argentina es la creación de empleo. Es un problema estructural y de larga data, con un deterioro sostenido, especialmente en el aumento de la productividad y la ...
Uno de los mayores desafíos de la Argentina es la creación de empleo. Es un problema estructural y de larga data, con un deterioro sostenido, especialmente en el aumento de la productividad y la inclusión social. Los indicadores son alarmantes: la informalidad y el cuentapropismo conforman más de la mitad del empleo; los trabajadores informales representan el 37% del trabajo asalariado.
Está claro que una reforma laboral es imprescindible. También, que no es suficiente, porque hay algo más que es central y está fuera del análisis: estamos discutiendo cómo resolver el pasado y haciendo caso omiso de una de las transformaciones más importantes del mercado de trabajo mundial: la provocada por la inteligencia artificial. Es de tal orden que, si uno mira una línea histórica, tendría efectos similares al último gran punto de quiebre que significó la revolución industrial.
Siete empresas dominan este espacio virtual. Desde una automotriz (Tesla) hasta una de distribución (Amazon) y una fabricante de teléfonos celulares (Apple); cierran la cohorte Nvidia (chips), Microsoft (software), Alphabet (buscador digital) y Meta (redes sociales). Lo que tienen en común es la inversión que han hecho en inteligencia artificial, luego de una pausa de duda en cuanto al efecto adverso que podría tener en un sinnúmero de niveles. Hicieron caso omiso a los riesgos, de manera súbita, y en poco tiempo todas alcanzaron valores de mercado estratosféricos. Compiten por recursos (humanos y naturales), pero también cooperan en el desarrollo de la tecnología. Pocos tienen claro cómo empezó y casi nadie dónde termina, si en una burbuja o un nuevo mundo.
El impacto ya es enorme en el mercado de trabajo. Sirva como referencia un dato: en Estados Unidos, en 2024 se crearon 168.000 puestos de trabajo por mes; en 2025 fueron 49.000. Algunos dirán que fue la geopolítica; otros, las tarifas. Pero hay un rediseño del mercado de trabajo de carácter estructural provocado por la inteligencia artificial, de producción a servicios. Y esto lleva a pensar muchas cosas.
Un ejemplo. Un socio de una consultora o un estudio de abogados con una experiencia de 30 años puede valerse de la inteligencia artificial para prescindir de empleo joven y aumentar ostensiblemente su productividad. Amén del desempleo, ¿qué será del futuro de esas generaciones que no van a tener la oportunidad de transitar el derrotero del aprendizaje, reemplazadas por la tecnología?, ¿qué será de estos servicios sin intervención humana calificada?
Es posible que haya empresas de gran valor con escasos empleados. Altísima productividad, pero también altísimo desempleo. Muchos plantean aplicar tasas impositivas acordes y una redistribución de la riqueza desde ese esquema. Un futuro de una economía planera, algo más sofisticada que aquella a la que nos acostumbraron en la Argentina por décadas. Y la pregunta de nuestro pasado vuelve: ¿qué será de ese vasto sector de la población?
Terminemos con la vieja pregunta del derecho romano: ¿quid custodes ipso custodet? (quién controla a los que controlan). Sin dudas, la inteligencia artificial puede ser de enorme utilidad, pero todo depende de quién establece el marco de acción y los límites, y cómo lo hace. Es el caso del medio ambiente, por la cantidad de energía que consume; nadie habla y nos distraemos discutiendo sobre los glaciares, cuando el impacto de la IA es mucho mayor, aquí y ahora. Lo mismo con el Estado en todas sus dimensiones; basta pensar en la eficacia del servicio de justicia: ¿se acaban los expedientes, el nepotismo y el largo tiempo de la justicia, que no es justicia?
La transformación que está provocando es crucial y acelerada. En la Argentina estamos discutiendo el siglo XX, mientras la inteligencia artificial general, como está desarrollandóse, plantea el siglo XXII. Es una gran oportunidad para dejar de mirar por el espejo retrovisor por una vez y legislar mirando el futuro de frente, sacando provecho para una Argentina mejor.
Fuente: https://www.lanacion.com.ar/opinion/una-transformacion-crucial-y-acelerada-nid21012026/