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Viven muy bien en Inglaterra y hoy no saben si elegir Londres, Barcelona o Argentina: “¿Vuelvo para cuidar a mi mamá?”

Patricia del Cerro García se enamoró de Londres en su infancia. No puede explicar el origen de su amor, pero sí las consecuencias de sentir una conexión potente con una porción de tierra tan a...

Viven muy bien en Inglaterra y hoy no saben si elegir Londres, Barcelona o Argentina: “¿Vuelvo para cuidar a mi mamá?”

Patricia del Cerro García se enamoró de Londres en su infancia. No puede explicar el origen de su amor, pero sí las consecuencias de sentir una conexión potente con una porción de tierra tan a...

Patricia del Cerro García se enamoró de Londres en su infancia. No puede explicar el origen de su amor, pero sí las consecuencias de sentir una conexión potente con una porción de tierra tan alejada de Argentina. Desde muy temprana edad le pidió a sus padres estudiar inglés británico y, como amante de la música, su oído naturalmente prefería las melodías provenientes de Inglaterra y los territorios vecinos. Los castillos y acantilados despertaban su imaginación, y pronto, el sueño de viajar hacia allí se instaló en ella.

La fantasía se cumplió primero en 1999 con un grupo de estudios y más adelante, en los años 2005 y 2008, pero fue el año 2013 el que marcó un punto de inflexión, cuando llegó a Londres junto a su tía, su mamá y su pareja, Mariano.

`Con Mariano, queremos quedarnos por un año´, le dijo Patricia a su madre. El plan no era alocado, habían trabajado para juntar ahorros y estaba segura de que con su buen inglés y su profesión en marketing digital, conseguiría empleo de inmediato: “Mariano tenía pasaporte italiano y yo tramité una visa por pareja. A mi mamá no le gustó mucho la idea porque soy hija única y mi papá había fallecido hacía mucho. Pero le dije que en un año volvía”, cuenta hoy al rememorar su camino a Londres.

Inesperadamente, un año se transformaron en doce. Y hoy, en este 2026, Patricia observa su presente atravesado por un dilema. Entre transformaciones internas y externas, siente que ahora sí es tiempo de dejar Londres atrás, cambiar de rumbo y probar suerte en Barcelona, una tierra que, tanto a Mariano como a ella, les resulta muy atractiva. Sin embargo, la decisión no es tan sencilla. Argentina hoy también clama su presencia con fuerza: “Estamos evaluando las variables. Creemos que Londres cumplió su ciclo, aunque estamos bien acá. La pregunta es si dejarla e irnos a vivir a España o volver a la Argentina”.

Hallar trabajo en una Londres que aprieta pero no ahorca: “No pensé que iba a tardar tanto”

Allá por el 2013, cuando Patricia despidió a su mamá, una sensación nueva invadió su cuerpo. Se emocionó mucho, y en apenas pocos segundos, cayó en la cuenta de que se habían quedado solos en una ciudad por la que sentía un amor inexplicable, pero donde ni Mariano ni ella conocían a nadie. ¿Sería tan fácil como creía? Por entonces, Patricia tenía 33 y su pareja, que no sabía hablar inglés, 36 años. Tal vez, habían sobreestimado su aventura, en la que a regañadientes habían aceptado unos pocos euros que le habían sobrado a su madre.

Buscaron trabajo de inmediato, y a pesar de la alta demanda en marketing digital para su expertise en SEO y el dominio del inglés desde los seis años, Patricia tuvo que lidiar con una espera extendida: “Mariano, en cambio, que es coach de fútbol y toda la vida trabajó en gastronomía, consiguió trabajo sin manejar el idioma, ¡en una semana! Yo lo acompañé a la entrevista para oficiar de traductora”.

“¡Yo tardé cuatro meses en conseguir! porque, si bien traía años de experiencia, requerían antecedentes laborales en Londres”, dice Patricia entre risas. “No entendía nada. Y no pensé que iba a tardar tanto, más acá que está lleno de oportunidades laborales. Así que nos consumimos todos los ahorros en alojamiento (Londres es muy caro y con un sueldo no alcanzaba) y, al final, nos salvó el puchito que nos había dado mi madre para alquilar un cuarto. Justo ahí, cuando todo parecía perdido, surgió mi oportunidad laboral”.

Calidad de vida en Londres: “El sistema de salud argentino no tiene nada que envidiarle”

Un año se transformaron en dos, tres y los meses siguieron pasando. Patricia continuó sin poder explicar su amor por Londres. Tal vez fuera el arte sucediendo de maneras inesperadas en cualquier esquina, o la posibilidad de experimentar tantas culturas juntas en un espacio reducido, o la posibilidad de tomarse un tren absolutamente confortable y estar en poco tiempo en la increíble Edimburgo, o el hecho de que podía respirar los orígenes de su música preferida en cada rincón, lo que provocó en ella que el amor por la ciudad se renovara cada año.

El amor, sin embargo, dejó de ser uno idealizado. Los velos cayeron pronto de la mano de un jefe muy maltratador. Otro despertar llegó cuando Mariano tuvo un problema de salud.

“Si bien acá hay salud pública, el sistema de salud argentino no tiene nada que envidiarle a este”, asegura. “Lo vivimos en carne propia por un tema serio de Mariano, muchas vueltas, muchos reclamos. Las listas de espera son eternas. Eso sí, para lo genérico va muy bien. Por ejemplo, a mí me llaman para el turno ginecológico anual y eso es muy bueno”.

“Londres es cara pero si estás en el sistema hay muchas formas de ahorrar mucho dinero. Viajar en tren es hermosísimo, el sistema de transporte es muy bueno, aunque últimamente hay más paros”, continúa. “Lo laboral para mí fue un reto y dejó un aprendizaje. Mi jefe era francés y maltrataba (muy mal) a todo el mundo y yo no estaba acostumbrada a eso. Le agarré la mano, y por suerte, cambié de trabajo. Hoy entiendo que si no me dejo maltratar en lo personal, menos lo permito en el ámbito laboral”, agrega Patricia, quien aparte de ser experta en marketing digital desde hace más de veinte años, se capacitó como productora de películas, videoclips y anhela en un futuro próximo dedicarse a ese rubro.

Un ciclo cumplido y un dilema: “¿Pongo mi vida en pausa y vuelvo a Buenos Aires para cuidar a mi mamá?”

Tras unos primeros años desafiantes, en Londres, tanto Patricia como Mariano lograron afianzarse en sus trabajos y crecer. Ella se está especializando en cine y eventos, con el objetivo de cambiar el marketing digital por el arte y el espectáculo. Mariano, mientras tanto, aprendió inglés y comenzó a brillar en el mundo de la gastronomía, donde pudo servir sus platos en espacios de mucho prestigio, como el castillo de Windsor y el estadio Wembley. Su ilusión, sin embargo, es dedicarse de lleno a su profesión de coach de fútbol.

Entonces, ¿por qué dejar Londres? Un motivo, tal vez, tiene que ver con la gente, su gente. En Inglaterra, tanto ella como Mariano construyeron una red de amigos sólida, que se amplió cuando Mariano obtuvo -a la par de su empleo en gastronomía- su trabajo como entrenador de coach de fútbol de un equipo semiprofesional. Pero uno a uno, todos los amigos comenzaron a irse, entonces surgió con fuerza una realidad evidente desde el primer día: Londres es una ciudad de paso.

“Y quizás para un argentino más todavía”, afirma Patricia. “Se van yendo, lo hizo una buena amiga alemana que se fue a Canadá, otros vuelven a su casa o se van a otro país. Tal vez, si no se hubieran ido, nos quedaríamos, aunque creo que en mi caso no...”.

Las postales junto a su madre cuando llegaron juntas a Londres en el 2013, el año donde todo cambió, regresan. Hoy, con 87 años, ella está grande y atraviesa los primeros signos de Alzheimer. Está cuidada, y Patricia la visita cada año y medio por un período extenso, pero, se dice, tal vez sea tiempo de volver definitivamente. Entonces emerge Barcelona en sus pensamientos, la ciudad que los enamoró hace unos años. Con Mariano, sueñan que aquel será muy pronto el nuevo destino, pero Argentina vuelve a tirar, tal vez no solo para acompañar a una mujer mayor que le dio la vida, sino para terminar de cerrar un círculo con un vínculo complejo entre una madre y una hija.

“Mariano, por otro lado, también quiere volver a la Argentina por su familia. Esas son las variables: volver directo a la Argentina, Mariano retomar su empresa de Catering y yo trabajar remoto. O hacer primero una experiencia en España, visitar a mi mamá unos tres meses o más al año, y regresar definitivamente a la Argentina más tarde. Por un lado, volver a nuestro país es exponerse -independientemente del gobierno de turno- a las crisis económicas, aunque ese no fue el motivo para dejar el país, sino salir a experimentar el mundo. Pero lo cierto es que creo que tengo y quiero estar con mi mamá, en especial porque soy hija única y ya tiene 87”.

“Por otro lado, estamos muy bien acá en Londres, pero sentimos que es un ciclo cumplido y nos tira mucho España, muchos amigos se fueron para allá. Yo siempre quise vivir al lado del mar y estoy enamorada de Barcelona. Es mucho lo que nos atrae: el clima para la salud de Mariano, la calidad humana, la comida, la gente, mar y montaña, el acceso al resto de Europa... La experiencia en España de alguna manera la queremos hacer”.

“¿Pongo mi vida en pausa y vuelvo a Buenos Aires para cuidar a mi mamá? Y después..., después ya no creo que, siendo más gradne, vuelva a irme del país”.

Motivos profundos para volver a la Argentina: “En el fondo y no en el fondo”

Hoy, mientras Patricia repasa su historia de amor con Londres y su camino recorrido junto a Mariano, otra realidad surge. Más allá de su profundo amor por Londres, de sus ganas indiscutibles de vivir en España y de la situación de su madre, la república Argentina, por sí misma como país, siempre está en su corazón. Y es más que eso. Tal vez se conozca todos los barrios de Londres, pero a nivel sociopolítico y económico, está al tanto apenas de lo indispensable. Sabe algo de las noticias acerca del Brexit, y alguna que otra novedad local, sin embargo, cada mañana lee las noticias argentinas, mira programas de televisión de su país, y de la realidad de sus compatriotas está al día.

“A veces digo cosas como: `lo que pasa es que acá´, y ese `acá´ refiere a la Argentina. Mi mente siempre está en la Argentina, también porque todos los días hablo con la gente que cuida a mi mamá, pago sus cuentas desde acá y coordino con el administrador del consorcio cosas como que le mande el plomero. Ahora pronto, como trabajo remoto, voy a volver por tres meses y será hermoso reencontrarse con el barrio de Agronomía”.

“Yo me voy a ir llorando como una marrana de Londres”, dice Patricia con un nudo en la garganta, mientras recuerda su pasión por la cultura inglesa desde la primera infancia y repasa los motivos por los cuales siente que Londres es una etapa cumplida.

“Llegué acá con 33 y ahora tengo 45. Uno sabe que va a madurar en esa cantidad de años por una cuestión lógica, pero creo que viviendo en Londres, además de madurar, crecí de maneras inesperadas gracias al intercambio cultural, a aprender otras formas de relacionarme, sin duda dominar de maneras inimaginables un idioma que creía que conocía muy bien. Aprendí a defenderme del maltrato. Mariano creció muchísimo, los dos aprendimos de puntos de vista culturales, consecuencia de experiencias que nos impactaron”.

“Y yo aprendí a relacionarme mejor a la distancia con mi mamá, incluso antes de su diagnóstico. Necesitábamos ese espacio, ese aire para una difícil relación madre e hija. Toda la experiencia nos abrió la cabeza y, eso, como consecuencia, nos hizo comprender muchas cosas de nuestro propio país, Argentina, un país que sé que, a la larga, será el país en el que nos quedemos a vivir. Como dijo Calamaro alguna vez: `en el fondo y no en el fondo´ Argentina es nuestro lugar”.

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Destinos Inesperados es una sección que invita a explorar diversos rincones del planeta para ampliar nuestra mirada sobre las culturas en el mundo. Propone ahondar en los motivos, sentimientos y las emociones de aquellos que deciden elegir un nuevo camino. Si querés compartir tu experiencia viviendo en tierras lejanas podés escribir a destinos.inesperados2019@gmail.com . Este correo NO brinda información turística, laboral, ni consular; lo recibe la autora de la nota, no los protagonistas. Los testimonios narrados para esta sección son crónicas de vida que reflejan percepciones personales.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/lifestyle/viven-muy-bien-en-inglaterra-y-hoy-no-saben-si-elegir-londres-barcelona-o-argentina-vuelvo-para-nid01042026/

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